Con esta novela se cierra la cuatrilogía sobre el personaje de Sherlock Holmes que Rodolfo Martínez ha llevado a cabo. Para poneros en precedentes tenéis las reseñas de las tres primeras en este mismo blog: aquí y aquí.

En esta última novela, para mi gusto la mejor de las cuatro, tal y como nos explica Rodolfo en las Notas del Traductor, nos encontramos con una estructura mucho más básada en el Canon Holmesiano, es decir, la novela se divide en dos tramas (como ocurre, por ejemplo, en Estudio en Escarlata):
- Por un lado, la juventud de Holmes, que pese a aparecer a la mitad del libro nos pone en antecedentes sobre diversos personajes muy importantes en la historia y nos aclara diversas dudas que, al menos a mi, me corroían desde el final de Sherlock Holmes y la Boca del Infierno (¿Quien es Nadie?¿De que conoce a Holmes?).
-Por otro lado, lo que podría llamarse como la trama principal, donde Hudson, personaje que ya apareció en las demás novelas, hereda el manto y protagonismo del detective, pues este ha fallecido hace tiempo.
La trama en la que Rodolfo nos narra la juventud de Holmes nos encontramos con una historia mucho más detectivesca, donde vemos a un Sherlock inexperto, que está empezando a pulir sus habilidades y donde adquiere algunas de sus manías y vicios. Sinceramente, este Holmes da un toque genial al personaje original de Conan Doyle, concuerda perfectamente con el detective que nos encontraremos más adelante (cronológicamente hablando, claro) en Estudio en Escarlata, más duro, seco y borde por así decirlo, todo ello, quizás, por este pasado en el Oeste que le ha hecho ser más inflexible en las exigencias con sus clientes y consigo mismo. Para mi gusto, es la mejor parte de todo el conjunto de la novela, sin desmerecer a la otra, claro esta, ya que solo se diferencian en los estilos, pues el protagonista de cada parte hace honor a ellos: Sherlock más detective, Hudson más espía.
En la trama principal de la historia, nuestro querido Hudson (le he cogido cariño, en serio, me parece un personaje con muchísimos matices), debe derrotar a Nadie con la ayuda de antiguos compañeros que aparecieron en las anteriores novelas y otros nuevos (sublime el personaje de B.W.Kane. Deduzco que se le llama Kane por el creador del personaje, quien lo haya leído lo entederá
) que llevarán la historia por otra tematica mucho mas a lo James Bond: espias, agentes dobles, incursiones en bases enemigas, etc. En esta parte de la historia veremos pasearse a muchísimos, si no todos, los personajes que han tenido algo que aportar en la cuatrilogía de Rodolfo Martinez, lo que hace que, junto con lo genial de la historia en sí, sea un cierre perfecto para ella.

Creo que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una saga de libros, ya que quitando George R.R. Martin, Andrzej Sapkowski y poco más, siempre acaban pecando por recrearse en lo mismo, en volverse aburridas. En cambio, con el Sherlock Holmes de Rodolfo Martinez, tenéis diversión, aventuras, acción, intriga y sobre todo, guiños continuos para que, el que disfrute con la lectura tanto de libros como de comics, pueda disfrutar aún más de estas cuatro novelas descubriendo personajes que nos acompañaron en nuestra juventud y se les puede considerar clásicos de la cultura popular.
Rodolfo ha conseguido crear un universo donde cualquier personaje que se te pase por la cabeza puede aparecer y no chirriar con la historia que se cuenta, un universo metaliterario donde cualquier cosa puede pasar. Ojalá que, como dice en al final del libro, vuelva a este universo para hacernos disfrutar de tan buenos ratos como me ha hecho pasar con su Sherlock Holmes.
Resumiendo, si os habéis leído las tres primeras novelas no hace falta que os diga que sin esta os queda una historia muy importante que conocer. Y para los que no os las habéis leído, ya estáis tardando, porque puede que no sea El Quijote ni nada por el estilo, pero son novelas que se disfrutan muchísimo y que no podréis soltar hasta que no las terminéis. Totalmente recomendadas.